Luna
Historia del Tarot
Carta 15

El Diablo

Historia de El Diablo en el tarot: las cartas primitivas ausentes, el demonio cornudo de Marsella, y los cautivos encadenados de la Rider-Waite-Smith que podrían ser libres.

El Diablo
ItalianoIl Diavolo
FrancésLe Diable

Etimología y Nombre

Del latín 'diabolus', a su vez del griego 'diabolos' ('calumniador, acusador'). La figura es el diablo cristiano, y su presencia en la secuencia de triunfos refleja la demonología tardomedieval que culminó en los procesos de brujería de la Europa moderna.

Imágenes Tempranas

Cabe notar que la carta del Diablo falta en casi todas las barajas del siglo XV pintadas a mano: al parecer la carta era retirada y usada en ritos de magia negra, hecho documentado en los registros del Cary-Yale. Cuando la imagen reaparece en la tradición de Marsella, es un demonio cornudo, alado y con garras, que empuña una antorcha.

Diseño Rider-Waite-Smith

Smith situó al diablo sobre un pedestal negro, cornudo, con alas de murciélago y garras de águila, una mano alzada y la otra bajando una antorcha. Dos humanos desnudos y cornudos están encadenados al bloque inferior —pero las cadenas les huelgan en torno al cuello. Podrían zafarse; no lo hacen. Sobre la frente del diablo brilla un pentagrama invertido.

Simbolismo Clave

Los cuernos, las alas de murciélago y la antorcha significan el apetito desbocado y el fuego del deseo vuelto hacia abajo. Las cadenas flojas son la intuición central de la carta: la servidumbre al diablo es voluntaria, mantenida por la ignorancia de la propia libertad. El pentagrama invertido marca el espíritu sumergido por la materia. El Diablo no es un enemigo ajeno, sino la sombra que nos negamos a mirar.

Entre Tradiciones

El diablo de Marsella blande una antorcha sobre dos pequeños cautivos. El añadido clave de Waite son las cadenas flojas: la servidumbre es autoimpuesta. En el Thoth Tarot, Crowley conserva el nombre, lo asigna a Capricornio y representa al diablo como un macho cabrío con un ojo, una lengua y órganos generativos entrelazados: la fuerza ciega y creadora de la naturaleza.

Contexto Cultural

La carta bebe de Lucifer, del Baphomet de Éliphas Lévi (el ídolo hermafrodita con cabeza de cabra que dibujó en 1854) y del diablo del carnaval medieval. Astrológicamente corresponde a Capricornio. En términos junguianos es la Sombra: los deseos reprimidos que cobran poder precisamente por ser negados. Como triunfo número 15 nombra la oscuridad que ha de reconocerse antes de poder integrarse.

Significado de la Carta