El Juicio
Historia de El Juicio en el tarot: desde Il Giudizio y la imagen del Juicio Final hasta el arcángel Gabriel de la Rider-Waite-Smith y el Aeon de Horus de Crowley.

Etimología y Nombre
Del latín 'iudicium' (juicio). Las fuentes italianas primitivas llaman también a la carta 'L'Angelo' (el ángel) o 'La Tromba' (la trompeta), nombrándola por su elemento más llamativo. La imagen se toma directamente del Juicio Final cristiano.
Imágenes Tempranas
Desde la tradición de Marsella un ángel toca la trompeta en el cielo mientras los muertos resucitan de sus tumbas abajo, con los brazos en alto. La imagen es el Juicio Final cristiano en miniatura, tomado de los tímpanos catedralicios y de la iluminación de manuscritos, sin necesitar clave esotérica alguna.
Diseño Rider-Waite-Smith
Smith nombró al ángel Gabriel y le dio una trompeta dorada de la que cuelga una bandera blanca con cruz roja: el estandarte de la resurrección. Tres figuras de piel gris —un hombre, una mujer y un niño— se alzan de tumbas como ataúdes con los brazos extendidos. Tras ellos se extienden montañas nevadas y un mar helado.
Simbolismo Clave
La trompeta de Gabriel es el llamado irrevocable al despertar; la bandera blanca con la cruz roja es la resurrección y la unión de espíritu y materia. Los tres resucitados son el consciente, el inconsciente y el niño interior, convocados a la vez. La piel gris los señala como muertos: el viejo yo que queda atrás. El Juicio es la llamada a una vida nueva que sigue a la iluminación del Sol.
Entre Tradiciones
Las imágenes de Marsella y de Waite son estructuralmente similares, con Smith enriqueciendo el color y el estandarte. La gran ruptura es la de Crowley: en el Thoth Tarot rebautiza la carta como 'The Aeon' y sustituye el Juicio Final por la visión thelémica de la diosa Nut arqueada en el cielo, el disco alado Hadit en el centro y el niño Horus dentro de un huevo de luz: el paso del 'Eón de Osiris' (sacrificio) al 'Eón de Horus' (soberanía del yo).
Contexto Cultural
La carta bebe del Juicio Final cristiano, de la resurrección egipcia de Osiris y del rito mistérico del renacimiento. En términos junguianos es la etapa final de la individuación: la llamada a dejar el viejo yo en la tumba. Como triunfo número 20 es el penúltimo despertar que prepara la plenitud del Mundo.